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Técnicas para la regresión
La regresión es algo que se debe hacer cuando haya
un motivo que lo justifique. El paciente debe presentar su caso y
manifestar qué traumas, complejos, resentimientos, culpas, miedos
exagerados o pesadillas le atormentan. A continuación se le sugiere
que se siente o recueste en una posición cómoda, y se procede con la
técnica de hipnosis que en ese momento el hipnoterapeuta elija. Para
evitar las barreras que algunos pacientes ponen por causa de su
ansiedad o preconceptos de lo que habrán de ver o sentir al ser
hipnotizados, resulta práctico decirles inicialmente que sólo vamos
a efectuar una experiencia psicológica para determinar su
sensibilidad.
Uno: Sigue la corriente
Cuando el paciente esté en hipnosis, se le sugiere
que deje viajar libremente su mente por el tiempo y el espacio: Permite
que a tu mente llegue cualquier recuerdo, sensación o experiencia
relacionada con tu niñez.., tu juventud.., o un momento en el que se
haya originado tu temor a ... Lo que imagines está bien. Si no
comienza a hablar, se puede esperar unos 10 segundos y se le dice algo
como lo siguiente: Ahora dime lo que estás pensando o sintiendo.
Inicialmente es conveniente permitir que el paciente inicie la trama
de la historia. Esta libertad de expresar lo que esté percibiendo o
imaginando, le permite a ciertas personas ir cada vez más profundo en
su trance hipnótico, especialmente cuando tienen cierta prevención a
no dejarse manipular. Si afirma que no está pensando nada, puedes
decirle: Imagina un jardín con flores multicolores,
árboles de todos los tamaños y senderos para caminar... Imagínalo
como quieras, y cuando lo estés imaginando me lo dices.
Cuando lo haga, solicítale que te describa lo que está imaginando.
Se le insiste en lo de imaginar, porque así siente más
libertad de expresar lo que está percibiendo, y deja aflorar más fácilmente
el origen consciente o inconsciente de sus traumas. Si pasados unos
pocos segundos tampoco imagina el jardín, le dices: No importa que
no lo imagines... Si estás pensando alguna otra cosa, dime lo
que viene a tu mente... No lo analices... No importa lo que sea... Dímelo.
Según lo que vaya narrando, se le van haciendo al
paciente más preguntas relacionadas con el mismo tema, procurando
encontrar alguna relación entre lo que está manifestando y lo que
haya dicho querer sanar. Cuando comience a hablar, lo más probable es
que diga algo así: "Estaba vestido de", "Me tenían
encerrado", "Me están persiguiendo", "Mi mamá me
está castigando". También puede describir vivencias que no
corresponden con ningún hecho de su vida actual, sexo, idioma o
creencias religiosas, tal como "Me veo como una niña y estoy
jugando con mi hermanito" (y realmente es un hombre adulto
sin hermanos). "Siento que soy negro, esclavo, y me voy a
casar" (y puede ser una dama con prejuicios raciales). "Parece
que soy musulmán..", "Somos muy pobres..", "Estoy
en una batalla, vestido con sandalias y túnica..".
Para ir "empujando" al paciente que es
lento para hablar, que se queda en silencio luego de decir algo,
resulta práctico ir repitiendo como una lora todo lo que éste vaya
diciendo, procurando cambiarlo a tiempo presente. Por ejemplo, si el
sujeto dice "Estaba vestido con", puedes repetir: Estoy
vestido con....
Si habla con espontaneidad, no es necesario repetir
lo que dice. Con la repetición se canaliza mejor la vivencia que el
paciente esté percibiendo, y se logra que responda más pronto a las
preguntas que le hagamos, evitando al máximo que sean de otro tema o
de época distinta. Éstas deben llevar alguna secuencia lógica y
necesaria para el objetivo fijado; no deben ser de cosas
superficiales, sin ningún valor para el tratamiento. Se recomienda
una pausa prudencial entre preguntas, para dar tiempo a que complete
la respuesta.
Dos: Cuéntame lo que haces en un día normal
Si el sujeto manifiesta que tiene la mente en
blanco, no estar viendo nada, no estar pensando, o algo por el estilo,
sugiérele que eso es normal y positivo; dile algo así: —Vas muy
bien, has logrado sacar de tu mente todo pensamiento perturbador. Eso
indica que ahora tu relajación es cada vez más profunda.... Ahora, a
medida que vas más profundo, dime lo que tú haces normalmente a
partir del momento en que te levantas... En este momento lo
"empujas" un poco, diciendo: —Me levanto..., y
esperas a que él siga hablando.
Tres: Ir poco a poco hacia atrás en el tiempo
Si el paso anterior dio resultado, le puedes pedir
al paciente que recuerde cualquier cosa que haya hecho ayer, y que te
la cuente. Si narra algo, ahora le pides que recuerde cualquier cosa
de la semana pasada ... Del mes o del año pasado... Cuando tenía 7 años...
Cuando tenía 2... y así sucesivamente: Ahora ubícate cuando
estabas en el vientre de tu madre. Si logra "recordar" o
imaginar este momento, se le puede tratar de regresar a supuestas
vidas pasadas, en las que posiblemente se originó determinado trauma
al que no se le encuentra razón en la vida actual: Ahora regresa
al origen, a la primera causa de ... (trauma, fobia, etc.) y descríbeme
lo que estaba sucediendo.
Cuatro: Imagina estar soñando
Otra técnica útil para facilitar la regresión,
consiste en decirle que imagine que está dormido y que comienza a soñar:
Ahora puedes soñar cualquier cosa... Ya no tienes límites ni de
espacio ni de tiempo... Sueña con personas de otra época, y descríbeme
lo que comiences a soñar.
Autor
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