Tener hijos debe ser un proceso simple y natural para
toda mujer
A medida que se acerca la fecha prevista de parto, la mayoría de las
embarazadas empiezan a experimentar una serie de temores que pueden
alterar su ánimo y la forma en la que se enfrentan al trabajo del parto.
Es habitual sentir miedo ante lo desconocido,
aunque este desaparece al coger en brazos al recién nacido. Hablar de lo
que angustia y tener información sobre lo que puede ocurrir ayuda a
superar los temores.
Sin embargo, toda mujer nació preparada fisiológica,
biológica y neurológicamente para tener hijos. La mejor ayuda
para superar los miedos es nuestra grabación especial de
reprogramación mental preparada por Editorial Círculo Aleph: "Activando
el Poder Mental Maternal". Esta grabación ayuda a superar los
temores infundados, filtrar los comentarios negativos y a desarrollar la
serenidad y tranquilidad que permitan un parto natural y fácil.
Crea también una asociación con el lugar del parto para responder de
manera tranquila y serena.
¿Qué pasa si voy a la clínica y es una falsa alarma?
Nada. Durante las últimas semanas de gestación, ante cualquier malestar o
síntoma que pueda hacer pensar que se ha iniciado el parto, conviene
acudir a la clínica sin miedo a «hacer el ridículo».
Si aún no ha llegado el momento te mandarán a casa y te indicarán cuándo
debes acudir de nuevo a la maternidad. Vuelve a la clínica si continúa el
malestar: nadie te va a recriminar nada.
¿Llegaré a tiempo al hospital?
El parto siempre se anuncia. Desde que aparecen las primeras contracciones
hasta que se produce el alumbramiento pasan como media unas 12 horas, lo
que permite llegar sobradamente al hospital, aunque haya que desplazarse
unos cuantos kilómetros. Los nacimientos en la calle son rarezas.
¿Qué me espera en la sala de partos?
Un equipo de profesionales cualificados, dispuesto a acompañar y atender a
la madre y al bebé, con el soporte tecnológico necesario para cada tipo de
parto y las necesidades de cada mujer.
Suelen estar el ginecólogo y/o la matrona que asisten el parto, las
enfermeras que les ayudan, el anestesista encargado de vigilar el nivel de
anestesia durante la intervención y, si las circunstancias no lo impiden,
el padre.
¿Y si me pongo a chillar en el paritorio?
Para que el parto se desarrolle bien es esencial que la parturienta esté
tranquila. Los profesionales ofrecen a la madre todo el apoyo necesario y
las recomendaciones oportunas para evitar una posible pérdida de control.
La preparación al parto es muy importante. Los cursos proporcionan la
información óptima para evitar situaciones de desconocimiento que generen
inseguridad y la educación y entrenamiento necesarios para controlar el
miedo, la tensión o el dolor.
¿Y si olvido las respiraciones aprendidas en los cursos de
preparación?
Siempre vas a tener una matrona a tu lado, que te apoyará si los nervios
te traicionan. Con la respiración se busca que el bebé esté relajado y
oxigenado. Por eso, hay que intentar que sea siempre lo más tranquila
posible.
¿Soportaré los dolores?
El dolor es una percepción subjetiva. Cada persona tiene un umbral del
dolor. Hay mujeres que dan a luz casi sin enterarse y mujeres que lo pasan
mal desde la primera contracción.
Las técnicas que se ensayan en la preparación al parto suelen aliviar
bastante. Y puedes pedir la anestesia epidural, que elimina por completo
el dolor.
¿Cuándo me pondrán la anestesia epidural?
Se aplica cuando el cuello del útero se ha dilatado unos 2-3 centímetros,
es decir, una vez que se ha iniciado la dinámica del parto. No se pone si
el parto está muy avanzado porque tarda de 15 a 20 minutos en hacer
efecto.
Para solicitarla hay que firmar antes un consentimiento informado.
¿Qué ocurre si el bebé no llora inmediatamente al
nacer?
El hecho de que un bebé no llore al momento de
nacer no significa que no esté respirando o que le ocurra algo malo.
Algunos niños se muestran tranquilos, mientras que otros lloran
desconsoladamente. Es normal, todos los recién nacidos tienen un periodo
de adaptación.
¿Duele mucho la episiotomía?
La episiotomía (una incisión que en ocasiones se practica en el periné
antes de la salida de la cabeza del niño para prevenir desgarros
vaginales) se realiza con anestesia local y no duele. Si se ha puesto la
epidural, no hace falta aplicar anestesia local.
El fórceps y la ventosa, ¿pueden perjudicar al niño?
El fórceps y la ventosa permiten extraer al bebé suavemente, aprovechando
los pujos de la madre durante las contracciones, sin producir daños a
ninguno de los dos. Solo se usan cuando el bebé no puede salir por sí
solo.
Autora: Carla Nieto Martínez.
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La hipnosis puede ser lo suficientemente profunda, pero también debe
permitir que la madre pueda vivenciar el parto conscientemente, con los
ojos abiertos. El aprender el entrenamiento autógeno durante el embarazo
ofrece beneficios indiscutibles.
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