Proyecte seguridad en sí mismo
Por Sally Koslow
Secretos que lo harán más competitivo y exitoso.
Imagine que dos personas con aptitudes similares se presentan ante
usted para solicitar un empleo. ¿Elegiría a la que proyecta menos
seguridad en sí misma? Lo más probable es que no, y la razón es obvia:
quien tiene una idea positiva de sí mismo lo refleja ante la gente, y esto
puede acarrearle grandes beneficios en la vida.
Rosabeth Moss Kanter, profesora de la Facultad de Administración de
Empresas de la Universidad Harvard, define la seguridad en uno mismo como
"tener confianza en lograr un resultado positivo". Kanter se dedica a
ayudar a otros a traducir en resultados prácticos los conceptos teóricos
sobre la actitud y el éxito. "La seguridad nos ayuda a esforzarnos al
máximo y a obtener de los demás el apoyo necesario para alcanzar nuestros
objetivos", afirma.
En el matrimonio, la seguridad nos permite aceptar críticas y entender
los sentimientos que nuestra pareja necesita expresar. En el mundo del
trabajo, la seguridad distingue al empleado que pide y obtiene un aumento
de sueldo del que se resigna a aceptar que todo siga igual; distingue al
vendedor que se desanima ante el primer fracaso y deja de buscar clientes
del que persevera hasta lograr una venta excepcional.
Si, como la mayoría de la gente, necesita reforzar su seguridad, ponga
en práctica las siguientes estrategias:
1 Mantenga una actitud ganadora
En los años 60, Robert Rosenthal, investigador de la Universidad
Harvard, descubrió que para impulsar a las personas hacia el éxito puede
bastar con considerarlas "exitosas" y decírselo. Al azar, separó a un
grupo de estudiantes en dos categorías: "de alto potencial" y "de bajo
potencial". Los clasificados como más exitosos... lo fueron.
Cualquier elogio o crítica puede influir en nuestro rendimiento. Un
estudio reciente demostró lo poderosas que pueden ser las palabras. A un
grupo de 40 tenistas competitivos se les mostraron imágenes digitalizadas
de pelotas que se dirigían hacia ellos; justo antes de que apareciera cada
pelota, a los jugadores se les decían frases como "Buen tiro" o "Mal
tiro". Cuando escuchaban los comentarios negativos, su tiempo de reacción
se hacía perceptiblemente más lento, a pesar de que eran deportistas que
practicaban con frecuencia para no cometer errores.
¿Cómo explicar lo anterior? La retroalimentación negativa socava la
confianza en la capacidad de superación personal, pero si uno logra
mantener una actitud de ganador, dará el máximo esfuerzo y tomará un
impulso positivo. Las personas seguras de sí mismas inspiran a las demás,
y las oportunidades parecen ir a su encuentro más a menudo. Se convierten
en imanes del éxito.
La seguridad se deja ver en el lenguaje corporal, la conducta e incluso
en el entorno personal. Chris Wallace, gerente general de los Celtics de
Boston, usó la "prueba de los hombros y los dedos de los pies" para
calcular las probabilidades de éxito de los jugadores profesionales de
baloncesto. Para determinar si estaban de verdad concentrados en el juego,
observó si mantenían los pies bien plantados en el suelo o si se ponían de
puntillas, y si dejaban caer los hombros o se paraban derechos.
El lenguaje corporal y la actitud envían señales. Lo primero que Kanter
suele sugerir a los ejecutivos de una empresa con problemas para levantar
la moral de los empleados es renovar el lugar de trabajo. Es una manera
más de identificarse con el éxito. La facultad donde Kanter da clases no
es un lugar bonito y agradable por casualidad. "El entorno motiva a las
personas a tener aspiraciones elevadas", dice la experta. "Y no hay que
pensar que consentirse con un buen corte de pelo o comprarse ropa elegante
son frivolidades. El propósito de hacer estas cosas no es deslumbrar a los
demás, sino reforzar nuestra seguridad para lograr el triunfo".
2 Prepárese para llegar a la cima
"Es importante que uno mismo se diga palabras de aliento para mantener
una actitud positiva", aconseja Kanter. "Muchos deportistas hablan consigo
mismos antes y durante una competencia. El éxito de los mejores rara vez
se debe sólo al talento; en la mayoría de los casos es que están mejor
preparados". En efecto, los deportistas sobresalientes se mantienen
concentrados, se esfuerzan al máximo y son optimistas.
"Si en una reunión de trabajo me siento fatal, ya sea porque estoy
resfriada o porque he tenido un mal día, me esfuerzo para disimularlo",
dice Kanter. "Sonrío, trabajo más de lo habitual y me muestro positiva.
Del mismo modo, cuando se nos dificulta tener seguridad en alguna esfera
de nuestra vida personal, otra manera de 'entrenarnos' es desarrollar
seguridad en una esfera distinta y sacarle provecho. Si afrontamos una
situación sonriendo y recordamos la satisfacción que sentimos con otra
experiencia, aunque sea algo tan simple como el club de lectura al que se
afilió, es más probable que suscitemos en la gente una reacción positiva.
Existen pruebas suficientes de que estos sentimientos son contagiosos".
Tal vez lo más importante de convertirnos en nuestros propios
instructores es seguir el consejo que nos daría un asesor profesional o un
buen padre de familia: practica sin parar. Aunque Kanter tiene muchos años
de experiencia como consultora, admite que cada vez que va a dar una
conferencia se prepara excesivamente, y sugiere a todos hacer lo mismo.
Hace poco viajó a la India para asesorar a un grupo de ejecutivos. "Decidí
hacer el vuelo con dos días de anticipación", cuenta, "y ocupé casi todo
ese tiempo en ensayar. Cuando los sobrecargos me decían algo, no me daba
cuenta. Siempre que hago un viaje de trabajo aprovecho el tiempo para
trabajar y trato de no conversar con nadie".
3 Agarre al toro por los cuernos
Evite a las personas que le quitan energía y le hacen perder seguridad.
Ya sabe quiénes son, así que aléjese de ellas. Conviva más con la gente
que tiene una buena opinión de usted y se lo hace saber. Las personas
pesimistas, resentidas y criticonas nos arrastran con ellas. Sobre todo en
el trabajo, rehúya las sesiones de quejas. "Si uno tiene preocupaciones
legítimas, debe expresarlas, pero es importante adoptar como regla no
quejarse a menos que esté dispuesto a ayudar a resolver los problemas",
señala Kanter. "La gente segura de sí misma siente que tiene el control y
que puede contribuir a superar las dificultades".
"Hay una anécdota sobre Continental Airlines que me encanta", añade la
experta. "El director pretendía que todos los empleados ayudaran a cumplir
la meta de que todos los vuelos se realizaran a tiempo. En una ocasión,
una sobrecargo se percató del retraso debido a que el proveedor de
alimentos no había entregado cucharas, así que tomó cartas en el asunto.
Bien, se dijo, aun sin cucharas vamos a hacer el vuelo. Lo único que debo
hacer es explicárselo a los pasajeros. La decisión que tomó fue
importante: así demostró que se sentía capaz de tomar las riendas y que
contaría con el apoyo de sus compañeros".
4 Contrólese y aprenda de sus errores
Según Kanter, una estrategia muy útil para desarrollar seguridad es
estar dispuesto a volver a la batalla después de sufrir un descalabro. "No
hay que echarse a llorar y lamerse las heridas", señala. "Es mejor
regresar e intentarlo de nuevo".
Pero hay que tener algunas precauciones. Ser presa del pánico puede
hacernos perder la cabeza e impedirnos pensar con claridad. "Si sufre una
pérdida muy dolorosa, debe darse tiempo para asimilarla", dice la experta.
"No niegue el daño ni trate de resolver el problema de inmediato. Acuda a
quienes lo apoyan y deje que lo ayuden. Es lo que hice yo cuando perdí a
mis padres, uno a pocos años del otro. Éramos muy unidos y los extraño
muchísimo. Recurrí a mis amigos, los llamaba para proponerles cenar juntos
o dar un paseo. Quedarse sentado a sufrir por la pérdida es lo peor que
uno puede hacer para solucionar el problema".
Ser presa del pánico después de pasar por una situación traumática o
estresante puede llevarnos a tomar decisiones precipitadas y a menudo
erróneas. "Cuando lo domine la ira escriba un mensaje electrónico, pero no
lo envíe", aconseja Kanter. "Si tiene miedo no debe lanzarse a la acción,
porque en ese momento estará demasiado sensible. Lo he visto entre los
deportistas: olvidan lo que saben hacer a la perfección y cometen errores
garrafales". El pánico agrava hasta la menor falla y no podemos darnos el
lujo de vivirlo.
5 Los elogios dan seguridad
Cuando Kanter asesora a ejecutivos, subraya la importancia del
reconocimiento y los elogios. "Los jefes que tienen grandes planes y un
toque humano -aquellos que reconocen el trabajo de sus subordinados y los
felicitan- pueden influir de manera muy positiva en la seguridad de los
empleados y, de esa forma, llevar sus empresas al éxito", afirma.
El reconocimiento no tiene que ser excesivo, pero sí genuino. Cuando
Tom McGraw entrenaba a los Astros de Houston, ofrecía $100 de premio al
jugador que anotara la carrera ganadora. "Pupilos míos que ganaban
salarios millonarios me perseguían después de los partidos para pedirme el
cheque", cuenta McGraw. No era por el dinero, sino por que se reconociera
su esfuerzo.
Continental Airlines obtuvo excelentes dividendos con una idea
parecida. En una ocasión ofreció una bonificación de $65 a todos sus
empleados si al final del año la aerolínea quedaba entre las cuatro
mejores del país en puntualidad de llegada. Los resultados fueron
magníficos: Continental pasó del séptimo sitio al primero, y sus empleados
recibieron $2.5 millones en bonificaciones.
"Identifique las cualidades de otra persona y hágale saber que la
aprecia", señala Kanter. "Sea específico al decirle lo que le agrada.
Incluso entre esposos, muchos no saben cuáles de sus virtudes le gustan a
su pareja. Mi marido es muy alegre, sobre todo en las mañanas, y yo le
digo cuánto significa eso para mí. Es sólo un detalle, pero, después de 33
años, tenemos un matrimonio muy sólido".
Por desgracia, no todos recibimos los elogios que necesitamos para
sentirnos seguros, especialmente en el lugar de trabajo. Según Kanter, la
razón tal vez sea que nuestro jefe directo no recibe reconocimiento del
suyo. "La gente insatisfecha puede volverse mezquina sólo por demostrar su
propia valía", explica. "Si trabajar para alguien así lo hace sentir
estancado, su seguridad puede debilitarse y quizá empiece a creer que no
está hecho para triunfar. Lo que tiene que hacer es colocarse en una
situación en la que pueda ganar. Busque otro empleo, apóyese en sus
compañeros para tratar de cambiar la situación o concentre sus esfuerzos
en algo que no tenga que ver con el trabajo".
6 Jamás se dé por vencido
A menudo ganar es resultado de la perseverancia, de no rendirse cuando
todo parece perdido. "Confiar en que podemos cambiar las cosas es una
muestra de seguridad", dice Kanter. "Analice su situación y piense que
está a la mitad del camino. Son muy raros los casos en que es inútil
intentar algo, aunque la mayoría así lo crea".
Esto lo saben bien los aficionados a los deportes. En diciembre de
2002, el pateador Adam Vinatieri ayudó a los Patriotas de Nueva Inglaterra
a vencer a los Delfines de Miami: en los segundos finales del partido,
cuando muchos de los espectadores ya salían del estadio, anotó un gol de
campo de 42 yardas. Y en el Super Bowl de 2004, marcó los puntos de la
victoria para los Patriotas en los últimos segundos del juego. Los
aficionados ahora dicen que un partido no termina hasta que patea
Vinatieri.
Sin duda, siempre habrá situaciones en las que no podrá encontrar
salidas y tendrá que ajustarse a la realidad del momento. Si un exceso de
seguridad en sí mismo lo lleva a actuar de manera impulsiva o temeraria,
significa que esa seguridad se ha convertido en terquedad. Así que debe
recurrir al buen juicio y ser siempre precavido.
Refuerce su seguridad
- No se rinda. "Siempre quise sentirme más seguro de mí mismo",
confiesa el actor y director Henry Winkler, de 60 años, quien, antes de
interpretar a Fonz -el personaje televisivo que lo hizo famoso-, pasó
años haciendo audiciones y actuando en comerciales. Winkler es
disléxico, y cuenta que le era imposible leer sus diálogos. Ahora
incluso escribe. Sus libros alientan a niños con problemas de
aprendizaje a sentirse más seguros. El más reciente es Hank Zipzer: The
Secret Life of a Ping Pong Wizard ("Hank Zipzer: la vida secreta de un
mago del ping-pong").
- Practique en voz alta. "Cuando tengo algo importante que decir, lo
ensayo hasta sentirme segura", afirma Betsy Teutsch, artista de
Filadelfia, Pensilvania, de 52 años. "Suelo practicar durante mis
caminatas. Antes me sentía un poco rara por hablar en voz alta mientras
paseaba, pero como ahora todo el mundo usa teléfonos con audífonos,
supongo que la gente piensa que estoy conversando con alguien".
- No se precipite. Barbara Bartocci, residente de Kansas City, tenía
apenas 29 años de edad y tres niños pequeños cuando enviudó. "Sentía que
me asfixiaba al no tener un esposo que me dijera que me amaba", cuenta.
"Aunque estudié un posgrado y me fui a vivir con mis hijos al otro
extremo del país, me llevó años de terapia sentirme capaz de valerme
sola y recuperar la seguridad".
"Sin embargo, luego volví a perderla, ya que, por miedo a la soledad,
permanecí casada con mi segundo esposo mucho más tiempo del que hubiera
debido. Cuando me divorcié, fue como ver la luz al final de un túnel
oscuro, y mi seguridad renació. Me sorprendió darme cuenta de que, aun
estando casada, me había sentido muy sola".
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